El protector térmico crea una capa que ayuda a reducir el daño del calor sobre la fibra capilar.
¿Cómo se aplica?
Sobre el cabello limpio y seco (o ligeramente húmedo si el producto lo indica), en spray o crema, repartido de medios a puntas. Peina con peine de dientes anchos para distribuirlo.
¿Basta con usar protector?
No. Reduce el daño, pero no lo elimina. Sigue usando la temperatura más baja que funcione y evita planchar a diario.
¿Cómo elegirlo?
Busca que indique protección térmica, que se adapte a tu tipo de cabello (fino, graso, rizado) y que no deje residuos pesados.
Haz el test de porosidad y descubre qué tratamiento le va mejor.




